EL PROCESO DE COACHING
EL PROCESO
DE COACHING
El coaching es un proceso específico de interacción durante un determinado periodo de tiempo, en el que el coach te ayuda a alcanzar los objetivos que te hayas marcado, así como a clarificar quién eres, dónde estás, qué haces, cómo lo haces y por qué, y hacia dónde quieres encaminar tu vida.
¿Qué es el
coaching?
El coaching es un proceso específico de interacción durante un determinado periodo de tiempo, en el que el coach te ayuda a alcanzar los objetivos que te hayas marcado, así como a clarificar quién eres, dónde estás, qué haces, cómo lo haces y por qué, y hacia dónde quieres encaminar tu vida.
ETAPAS
1.- ELECCIÓN DEL TEMA A TRABAJAR
2.- IDENTIFICACIÓN DE LOS OBJETIVOS
3.- ANALIZAR BLOQUEOS, CARENCIAS, OBSTÁCULOS QUE ME ESTÁN IMPIDIENDO
ALCANZAR LOS OBJETIVOS
4.- DEFINIR EL PLAN DE ACCIÓN, ESTABLECIENDO COMPROMISOS
5.- REALIZAR UN SEGUIMIENTO DEL PLAN Y EL GRADO DE CONSECUCIÓN DE LOS
OBJETIVOS
EL PROCESO DE COACHING
DEFINIR LA SITUACIÓN ACTUAL
ANTES DE ELEGIR EL ÁREA O TEMA A TRABAJAR, VAMOS A DIBUJAR TU MAPA FÍSICO, EMOCIONAL Y MENTAL.
¿CÓMO VALORAS TU ESTADO FÍSICO?
¿CUÁL ES LA EMOCIÓN PREDOMINANTE EN TU DÍA A DÍA?
¿SOBRE QUÉ CREENCIAS SE APOYAN TUS PENSAMIENTOS Y TU CONDUCTA?
¿QUÉ VALORES SON FUNDAMENTALES PARA TI? ¿VIVES DE ACUERDO CON ELLOS?
SI TUVIERAS QUE DIVIDIR TU VIDA EN PARCELAS, ¿CÓMO LO HARÍAS? ¿EN QUÉ PARCELAS DE TU VIDA CREES QUE ES IMPORTANTE INTRODUCIR UN CAMBIO?
DEFINIR LA SITUACIÓN ACTUAL
ANTES DE ELEGIR EL ÁREA O TEMA A TRABAJAR, VAMOS A DIBUJAR TU MAPA FÍSICO, EMOCIONAL Y MENTAL.
¿CÓMO VALORAS TU ESTADO FÍSICO?
¿CUÁL ES LA EMOCIÓN PREDOMINANTE EN TU DÍA A DÍA?
¿SOBRE QUÉ CREENCIAS SE APOYAN TUS PENSAMIENTOS Y TU CONDUCTA?
¿QUÉ VALORES SON FUNDAMENTALES PARA TI? ¿VIVES DE ACUERDO CON ELLOS?
SI TUVIERAS QUE DIVIDIR TU VIDA EN PARCELAS, ¿CÓMO LO HARÍAS? ¿EN QUÉ PARCELAS DE TU VIDA CREES QUE ES IMPORTANTE INTRODUCIR UN CAMBIO?
PROPONERSE METAS
Si ya has definido el áreas o áreas a trabajar, puedes empezar a marcarte objetivos.
Estos objetivos pueden ser a largo plazo y desglosarse en otros más a corto plazo que te ayuden a ir dando los primeros pasos, estableciendo un ritmo de trabajo.
El objetivo que te marques tiene que ser algo que realmente TÚ deseas. No se trata de agradar ni de complacer a nadie. ¿Qué es lo que realmente quieres alcanzar?
Es importante que el objetivo sea posible de conseguir. Es bonito soñar, pero perseguir un sueño imposible solamente es fuente de frustración constante. Sé realista respecto a tus posibilidades pero no disminuyas tu valor ni una pizca: eres capaz de mucho más de lo que imaginas.
¿Se puede cuantificar tu objetivo? Si es así, será más fácil valorar si lo has conseguido o no.
¿Es un objetivo que te motiva? ¿Te hace feliz trabajar en esa dirección?
Una vez tomada la decisión, sé plenamente consciente de aquello por lo que te estás esforzando. No lo sientas como una imposición externa. Vívelo como algo que surge naturalmente de ti. Imagínate como si ya lo hubieras conseguido, saborea el placer del triunfo y experiméntalo en cada célula de tu cuerpo.
Y pase lo que pase, que tu primer objetivo sea la PAZ. Sin paz interior no hay objetivo que merezca la pena conseguir. Con la mente serena y en paz podremos alcanzar cualquier cosa que nos propongamos.
(Escrito por María)
1.- Exprésalos en positivo
Los objetivos, generalmente, es mejor que se formulen de forma positiva, para concentrarnos en lo que queremos en vez de pelearnos con lo que no queremos.
Por ejemplo, en vez de decir, "No voy a ponerme nerviosa", es mejor afirmar: "Voy a estar tranquila"
¿En qué situaciones puedo trabajar más a fondo este objetivo? ¿Con qué personas? ¿En qué momentos del día?
¿Qué cosas positivas me va a aportar este objetivo cuando lo consiga? Hago una lista y me concentro en cada una, la visualizo, la siento, me imagino cómo me encuentro en esa situación, con esas personas... Integro este sentir en mi consciencia.
Escrito por María
IDENTIFICAR RESISTENCIAS INTERNAS
Una vez seleccionadas las áreas a trabajar, recuerda formular los objetivos en positivo, interiorizarlos, visualizarte realizándolos y sentir tan intensamente como puedas la satisfacción de su logro.
A veces nos marcamos los mismos objetivos una y otra vez, abandonándolos al poco tiempo. ¿Cuánta gente conoces que ha intentado dejar de fumar varias veces?
Una amiga que fumó dos cajetillas diarias durante 20 años, decidió, "de la mañana a la noche" que lo dejaba y así fue. No ha vuelto a tocar un cigarro. Recuerda que el primer mes fue duro. Si le preguntas cómo lo hizo, dice que por fuerza de voluntad. Pero cuando ahondas, ella se da cuenta de que sólo la voluntad no te ayuda a conseguir lo que deseas. Sosteniendo la voluntad están las creencias.
Ella creía firmemente que fumar era perjudicial para su salud y esta creencia se apoyó su voluntad.
Cuando te marques un objetivo, sé consciente de tus creencias. Así podrás encontrar las resistencias internas que te impiden conseguirlo, las cuales también se apoyan en creencias opuestas a lo que quieres conseguir.
Por ejemplo, puede ser que estés viviendo una situación de pareja que te haga infeliz, pero te ves incapaz de realizar cambios. Es posible que estés en un trabajo que te disguste, pero pasan los años y no haces otra cosa que quejarte.
Busca tus resistencias internas. Busca la razón más profunda que te impide llevar a cabo tus objetivos. ¿Bajo la pereza y la falta de acción hay una sensación de que "no te mereces lo mejor"?
¿Estás manteniendo una relación tóxica porque tu sentido de identidad esté basado en que sin pareja no eres nadie?
¿No te atreves a buscar nuevos horizontes laborales porque tienes miedo de la carencia, de salir de tu zona de confort, a perder tu status?
Cada resistencia interna, cada bloqueo o limitación que nos imponemos requiere un cambio de creencias que no se da de la mañana a la noche.
Pero sólo hay que dar el primer paso.
Escrito por María
Una vez seleccionadas las áreas a trabajar, recuerda formular los objetivos en positivo, interiorizarlos, visualizarte realizándolos y sentir tan intensamente como puedas la satisfacción de su logro.
A veces nos marcamos los mismos objetivos una y otra vez, abandonándolos al poco tiempo. ¿Cuánta gente conoces que ha intentado dejar de fumar varias veces?
Una amiga que fumó dos cajetillas diarias durante 20 años, decidió, "de la mañana a la noche" que lo dejaba y así fue. No ha vuelto a tocar un cigarro. Recuerda que el primer mes fue duro. Si le preguntas cómo lo hizo, dice que por fuerza de voluntad. Pero cuando ahondas, ella se da cuenta de que sólo la voluntad no te ayuda a conseguir lo que deseas. Sosteniendo la voluntad están las creencias.
Ella creía firmemente que fumar era perjudicial para su salud y esta creencia se apoyó su voluntad.
Cuando te marques un objetivo, sé consciente de tus creencias. Así podrás encontrar las resistencias internas que te impiden conseguirlo, las cuales también se apoyan en creencias opuestas a lo que quieres conseguir.
Por ejemplo, puede ser que estés viviendo una situación de pareja que te haga infeliz, pero te ves incapaz de realizar cambios. Es posible que estés en un trabajo que te disguste, pero pasan los años y no haces otra cosa que quejarte.
Busca tus resistencias internas. Busca la razón más profunda que te impide llevar a cabo tus objetivos. ¿Bajo la pereza y la falta de acción hay una sensación de que "no te mereces lo mejor"?
¿Estás manteniendo una relación tóxica porque tu sentido de identidad esté basado en que sin pareja no eres nadie?
¿No te atreves a buscar nuevos horizontes laborales porque tienes miedo de la carencia, de salir de tu zona de confort, a perder tu status?
Cada resistencia interna, cada bloqueo o limitación que nos imponemos requiere un cambio de creencias que no se da de la mañana a la noche.
Pero sólo hay que dar el primer paso.
Escrito por María
Comentarios
Publicar un comentario
Gracias por estar aquí