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Mostrando entradas de agosto, 2015

NARRAR PARA SANAR

Importa cómo te lo cuentas, cómo te cuentas lo que te pasa o lo que le pasa a los demás. Puedes, si quieres,  hacer de tu vida un relato que inspire alegría, serenidad y aceptación. Tienes la libertad de agrandar los problemas o ver el lado divertido en todo lo que haces. Aferrarte a los recuerdos dolorosos o permitir que se extinga su lado oscuro.  Somos las historias que nos contamos. Puedo ser "Nadie me quiere ni se preocupa por mí" o "Todos lo hacemos lo mejor que podemos y yo voy a apostar por agradecer todo lo bueno que hay en la vida" Si me cuento que soy un cuerpo y el cuerpo no es el que yo quisiera, sufro. Suelta el cuerpo. Tú eres algo infinitamente más ilimitado e intangible que tu cuerpo. Tú no eres tu cuerpo. No te cuentes ese cuento. Si me cuento que soy de esta familia y esta familia no es la que yo creo necesitar, sufro. Si me cuento que sin ellos no puedo vivir y que si algo les sucede mi vida se acaba, entonces verdaderamente mi vida se acab...