Se están haciendo mayores, el cuerpo pesa, los recuerdos se agolpan, se sienten extraños porque tantos otros ya partieron y ellos siguen aquí. A veces parece que eligen olvidar. Tantas emociones no expresadas, tanto dolor que no tocaba compartir, la Vida que a veces no se entiende. Pero su Vida también fue alegría, trabajo que dio frutos, familia y amigos, música y risas. Vida plena vivida momento a momento. Escucho que te duele, que te dan pena... Con la pena les robas la fuerza, te digo. La lástima no ayuda, no dignifica, no honra. ¿Cómo explicarlo? ¿No será tu propia pena la que te das tú? ¿No será que proyectamos fuera esa desazón que nos provoca el paso de los años, el envejecimiento, la enfermedad y la muerte? ¿No será eso?, me pregunto. Ellos no se merecen nuestra pena. Lo que necesitan es admiración y respeto , sincero y profundo. Porque salieron adelante, porque hicieron lo mejor que pudieron con sus vidas, porque son grandes po...