NOS HACE FALTA REÍR

En las próximas semanas voy a impartir un par de talleres de risoterapia en Sabiñánigo. Me alegra mucho que estos talleres sigan despertando curiosidad y la gente los demande, porque hoy más que nunca, NOS HACE FALTA REÍR. 

Si, ya lo sabemos. Estamos en crisis, nos estafan, el mundo se va a pique... ¿cómo vamos a permitirnos la risa? Pues, con el corazón en la mano, te pregunto: ¿ayuda tu sufrimiento en algo a alguien? El que tú optes por sufrir, por quejarte y resentirte contra los "malos actos" del mundo, que rabies y patalees... ¿es de alguna ayuda? ¿cambia algo la situación?

No. Ni tu mal humor ni tus explosiones de ira ayudan a nadie, y menos al mundo. Y además, te perjudica y mucho, porque tu salud se resiente y no podrás hacer nada positivo por mejorar la situación desde un estado de negatividad y bajos niveles de energía.

¿Podría ser que la gente reaccione de esta manera para sentir que están haciendo algo por cambiar las cosas? ¿O para evitar la sensación de culpa y de miedo?

Cualquiera que sea la razón, esa negatividad es un camino que nos lleva derechitos a la infelicidad. 

Yo te propongo que, aunque cueste (porque no sabemos, pero podemos aprender), pienses que te has equivocado de sala de cine y te dispongas a elegir otra película, más risueña, más amable. Que mires las cosas desde otro ángulo. Que cantes cuando estés a punto de estallar o que camines conscientemente cuando llegues tarde. 

Un chico de 17 años me decía hoy que nada tiene sentido ni merece la pena. ¿No tienes nada que agradecer?- le he preguntado. Y sí, se ha dado cuenta de que tenía muchas cosas.

Es la forma más fácil de empezar: ponte a dar gracias por todas las cosas que tienes, cambia el foco de atención. Y cuando suba tu nivel de energía, reparte cosquillas emocionales a los que te rodean. Una sonrisa aquí, una sonrisa allá. Que la otra persona se enfada, pues tú a respirar. Tendrá un mal día. 

"Cambia de sala de cine": no elijas el ciclo de terror. Desde el principio de los tiempos ha habido guerras, epidemias, estafadores y subidas de la luz. Pero tú estás aquí para disfrutar y no para sufrir porque estas cosas suceden. Sufras o no sufras, esto va a seguir sucediendo. Y el mundo te necesita con las pilas puestas, sonriente y fuerte para hacer tu parcela de terreno más ecológica, más justa y más amable.

Escrito por María

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