LA PARÁBOLA DEL TENDEDOR
LA PARÁBOLA DEL TENDEDOR Las cuerdas de mi tendedor terminaron de romperse el año pasado. Lo había comprado hace seis años y casi nunca me acordaba de recogerlas. Es un tendedor de esos que se colocan en un lado de la pared y en el otro lado van los anclajes. Las pobres cuerdas tuvieron que resistir días, meses, años de lluvia, sol, nieve y viento. Las dejé expuestas a todo lo que se les venía encima y, una a una, se fueron rompiendo. El día que se rompió la última, me quedé mirando la pobre cuerdas rota, caída sobre el suelo, y no puede evitar pensar que aquello parecía una metáfora de mi propia vida. Una buena estructura y excelentes anclajes, pero años de permanecer expuesta a todo lo que se me venía encima. Años de justificar tormentas de arena en nombre del amor y del perdón; soportando huracanes e inundaciones porque la paciencia todo lo alcanza; cerrando los ojos ante granizadas que se me venían encima pensando que si las ignoraba desaparecerían las abolladu...