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TALLERES DE RISOTERAPIA: Sobre la luz y la risa

La luz comienza a encenderse, imagino, con el amor que recibimos desde pequeños y se mantiene a lo largo de los años gracias a la aprobación, el afecto y el apoyo de los que nos rodean. Pero tiene que haber un momento en que podamos dejar de depender de lo externo para generar esa energía, esa luz, desde dentro. Albert Ellis, psicólogo norteamericano, habla de la autoaceptación incondicional como puerta a la paz interior y a la felicidad. Autoaceptación incondicional, sin condiciones, sin pruebas de acceso, sin exámenes, sin comparaciones, sin medidas externas aprobatorias o condenatorias. Autoaceptación incondicional a pesar de los defectos, el físico, las enfermedades, la vejez o cualquier otra condición que se nos ocurra imponernos. Y esa autoaceptación va acompañada de un lenguaje adecuado, porque si nos aceptamos tal y como somos, sin condiciones, no podemos machacarnos con cientos de "yo debería" o "soy un desastre", o "qué horror" cuando me miro a...

Si ella puede reirse, ¿no vas a poder tú?

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Luna, mi fiel amiga y compañera durante muchos años

Cambiar de perspectiva: utiliza la imaginación

Una opción más para cambiar de perspectiva y evitar que nos roben la sonrisa es utilizar la imaginación . Utilizar la imaginación para crear en nuestras mentes escenas absurdas que nos hagan reír o por lo menos que quiten algo de seriedad al asunto que nos ocupa. He leído en algún sitio la sugerencia de imaginar al crispado compañero de trabajo vestido sólo con ropa interior de colores chirriantes y a ser posible de lunares.  Cualquier imagen divertida y exageradamente absurda nos ayuda a distraernos y evita que nos tomemos las cosas personalmente. Otra opción tomar la posición del observador, que puede hasta llegar a observarnos a nosotros mismos cuando actuamos de modo irracional o excesivamente pasional.  El observador es la persona que presencia una película o una obra de teatro sin implicarse. Verá por tanto el conflicto que surge a su alrededor sin sufrir por ello, observando desde la distancia pero sin dejarse llevar por la pasión y sin tomarse las cosas...

Los talleres de risoterapia: cambiar de perspectiva

En los talleres de risoterapia también hacemos dinámicas para ver la realidad desde otra perspectiva. Hechos que en principio pudieran parecer dramáticos, repentinamente adquieren un lado cómico. Cuando conseguimos verlo, parte de la tensión desaparece, dando paso a la risa o, al menos, a la sonrisa. Se relajan los músculos y somos capaces de gestionar mejor aquello por lo que, de cualquier forma, hemos de pasar. Después de uno de mis talleres, alguien me contó que ahora, cuando llegaba tarde a casa, cansado del trabajo y muerto de hambre, se decía a sí mismo cantando: "Estas horas y yo sin comer..." Es decir, el discurso no variaba. La diferencia estaba en la forma de plantearlo. Cantando, riendo, llorando, en un idioma inventado, hablando como bebés... Simplemente adoptando otra perspectiva y tratando de superar el enojo o la pena. De cualquier forma, no hay un problema que no lleve asociada una enseñanza. Dice Richard Bach que "No existe ningún problema que no te...

Un pensamiento para hoy: Despertares, Hong Zicheng

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El corazón es de la misma sustancia que el cielo. Para un pensamiento alegre es como el sol al amanecer. Para un pensamiento encolarizado es como la tempestad y la tormenta. Para un pensamiento compasivo es como la brisa y el rocío. Para un pensamiento severo es como un sol ardiente o una helada otoñal. Para un pensamiento triste es como una tarde de niebla. Todos estos aspectos se alternan, basta con aceptar su irrupción o su desaparición para sentirse libre como el universo, de la misma sustancia que el cielo. Adaptado de Hong Zicheng, del libro Despertares.

Compartiendo unas risas

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Tiempo de reír

Desarrollando la consciencia.

Consciencia de nuestras emociones.  De cómo me siento y por qué.  De qué situaciones me hacen feliz, de cuáles me causan ansiedad o desdicha.  De qué personas, lugares y actividades encuentro nutritivas y cuáles me agotan acabando con mi energía. Consciencia de cómo me siento, de cómo descargo mi frustración, mi ira.  Consciencia de mi tristeza y de mi capacidad de superarla, sin negarla.  Consciencia de mis miedos, reales o imaginados, que puedo aprender a manejar para que ellos no me controlen a mí. Consciencia de cómo reacciono ante situaciones nuevas e inesperadas, más allá de los prejuicios que pueda tener sobre mí misma. Consciencia de los mil motivos que tengo para expresar mi alegría, que compartida se multiplica, que expresada se hace aún más real y duradera. Escrito por María